Atrapando Corazones, 3 - AnaCullen

Ya estoy aquí con un capi de esta historia! Que ya era hora! Jaja, espero que me perdonen por tardar tanto, pero es que no daba abasto! Jajaja, bueno este capi va dedicado especialmente a MARYURI y a ALEXCULLEN, que por lo que me han dicho les encanta la historia Gracias por leernos y un abrazo enorme para todas!

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Cap.3: Mafiosos?



Llegamos a una fortaleza, o acaso era su casa? Todo estaba rodeado de vallas y fuertes muros, con algunos hombres vestidos de negro rondando los alrededores. Miré a Edward nerviosa, esto parecía el escenario de una película antigua de mafiosos. Me reí internamente por mis tontas ideas.



-Tranquila, no pasa nada. Ahora verás a tu hermana y podréis hacer lo que queráis – dijo y algo dentro de mí me dolió, no quería separarme de mi salvador, no todavía. Aunque tampoco me hacía a la idea de quedarme con ellos. No eran nada para nosotras.



Bajamos del coche y vi como Edward saludaba a un tipo de la reja, que nos dio paso para entrar. Los dos chicos que acompañaban a Edward antes salieron de un coche y entraron con nosotros, aunque ninguno dijo nada. Ahora que me fijaba se parecían mucho, sobre todo en los ojos.



-Qué miras? – preguntó sonriendo mientras cruzábamos unos hermosos jardines con muchas variedades de flores y arbustos. Era un jardín muy bien cuidado.



-Todo. Esto es hermoso – le dije sonriendo.



-Cierto - seguimos andando hasta que estuvimos delante de la enorme casa grande. Era preciosa y enorme, de un elegante color blanco y tres pisos.



-Que casa más bonita – le dije sonriendo – La nuestra es muy pequeña – le dije riendo. Él me cogió la mano pero no me molestó. Al contrario, me agradó.



-Dentro está Alice, y también llegarán mis padres después – dijo y abrió la puerta.



-Ni que fueras a presentarme como tu novia – dije murmurando, él me miró con lo que me pareció tristeza pero no pude prestarle atención ya que unos brazos que conocía muy bien me rodearon.



-Bella! Que susto pase! Creí haberte perdido hermana, te quiero lo sabes no? – me dijo corriendo y le di un beso en la mejilla.



-Yo sentí lo mismo Alice, pero todo está ahora bien menos mal. Gracias a los chicos – sonreí a Edward y por detrás vi como entraron los demás.



-Hola enana, me has echado de menos? – dijo el fortachón burlonamente y Alice lo fulmino con la mirada, el otro le dio un codazo y ella rió.



-Ellos son Jasper el tonto y Emmet, más tonto aun, mis hermanos – me sonrió Edward y fue nuestro turno de reír.



-Encantada – le estreche la mano al grandote pero este me abrazo, estrujándome.



-No... Respi-ro – le solté como pude y me soltó en el suelo, riendo.



-Perdónale, mi osito algunas veces parece un troglodita – dijo una voz a nuestras espaldas y vi a una despampanante rubia que le dio un apasionado beso a Emmet, el que casi acaba conmigo.



Edward carraspeó a mi lado, pero los dos tortolos no se separaron.



-Mejor vamos a la sala a hablar no? – Jasper arrastro a Alice y yo fui con Edward riéndome.



-Y quiénes eran los tipos esos? – me toque la cara, que todavía me dolía por los golpes que me había dado aquel hombre gilipollas.



-Bueno, una especie de familia… - se intento explicar Jasper.



-Como una secta? – pregunto divertida Alice y yo sonreí, aunque no me gustó la expresión de los rostros de Edward y Jasper.



-No, una mafia – dijo serio Edward y Alice paro de reírse en el instante.



-Estás hablando en broma no? – pregunto con miedo en los ojos y yo le cogí la mano, asustada también.



-No estoy hablando en broma, acaso tengo cara de eso? – contestó Edward y yo quedé helada, igual que Alice.



-La cosas son complicadas y ellos son salvajes, no son nada civilizados – repuso Jasper nervioso.



-Y por qué nos paso a nosotras? Por qué me golpearon? – espeté con los ojos llenos de lagrimas.



-Simple, estabais en el lugar equivocado en el momento equivocado. Como nosotros escapamos, la tomaron contigo – dijo apenado Jasper.



-Sí, pero la pagarán. Nadie toca a una mujer – corto furioso Edward apretando los puños.



-Lo mismo digo – dijo Emmet que apareció por detrás con Rosalie – Tendrá su merecido – sus miradas se pusieron frías, calculadoras, sombrías… me dieron miedo.



-Y cómo lo pensáis hacer? Acaso estáis loco? No sabes el peligro que supone eso Jasper? – soltó Alice sin pensar y el sonrió dulcemente al ver que le nombraba solo a él – No hace falta que contestéis, sé la repuesta. Estáis chiflados.





-Tiene genio la enana ehh – le pegó Emmet un codazo a Jasper y Alice de nuevo le fulminó.



-Cállate, armario empotrado! – gritó Alice y se puso de pie en el sofá, ahora estaba a la misma altura que Emmet.



-Gracias por el halago duendecillo – sonrió Emmet y puso poses de exhibicionista, todos reímos y Alice se relajó y se volvió a sentar.



-Pero hay otra cosa… Por qué os perseguían? – Pregunté confusa, eso era la pieza que faltaba en el rompecabezas – todos se quedaron tensos y se formó un incómodo silencio, Alice me tomó la mano y la apreté.



-Bueno, le quitamos algo que ellos tenían y era nuestro, así de fácil – dijo tranquilo Jasper, pero vi que escondía algo.



-Sí, y la verdad fue fácil recuperarlo. Sólo entrar en su casa a una hora punta y listo – dijo emocionado Emmet.



-Sabes que eso se llama allanamiento de morada no? – pregunté preocupada. No sabía por qué, pero no quería que esta familia se metiera en líos.



-Eso da igual – rió Edward.



-No le habéis dicho nada verdad? – soltó de repente Rose con las manos en la cintura, mirando inquisitoriamente a los chicos.



-No hay nada que decir – dijo Jasper, él siempre tan callado.



-Yo no creo eso – dije por lo bajo.



-Ni yo – secundó mi hermana.



-Estáis seguras de querer saber? – Preguntó un Edward frío, no se le parecía nada al de antes – Esto no es un juego chicas, aquí se vive o se muere. Realmente queréis meteros en esto? No lo creo – dijo y se levantó del sofá, metiéndose por un pasillo. Después escuché el portazo de una puerta cerrarse.



-Yo si quiero saberlo – repuso Alice. Yo me había mosqueado con el comportamiento de Edward, quién se creía que era?



-Mejor que subas a hablar con tu hermano osito – le dijo Rosalie a Emmet y este subió la escalera pensativo – Mira chicas, lo que pasa es que ellos también son de la mafia – Rose se tumbó en el sofá tranquila.



-Cómo?! – gritamos Alice y yo a la vez.



-Si chicas es verdad. Pero tranquilas, que no os haremos daño – Jasper estaba nervioso.



-Sí, si, si. No nos haréis daño… JA! – Chillé – Acaso no nos han perseguido ya? Ni me han abofeteado? – dije llena de coraje – Y encima tu hermano es un imbécil! – chillé a todo pulmón y escuché a alguien bajar rápidamente por las escaleras. Bien Bella, lo haces muy bien. Solo te faltaba enfadar a otro mafioso, me dije a mi misma.



Alice miraba a Jasper pero sin prestarle atención, estaba en estado de shock. Edward vino hacia mí como alma que lleva el diablo. Tenía los ojos muy abiertos y los puños cerrados.



-Retira lo que has dicho – me dijo hablando flojo pero muy serio.



-No – fui andando para atrás y el me seguía de cerca, lo demás se quedaron en el salón. Tropecé con un escalón y caí al suelo, estábamos en el jardín. Rápidamente me puse de pie – Vosotros sois criminales, delincuentes! – grité histérica mientras el miedo me consumía. Tenía que coger a Alice e irnos lejos de ellos, lejos de los problemas.



-Estás muy equivocada Bella. Nosotros no os haremos daño, no somos así – vi un rastro de dolor en sus ojos – Te acabamos de salvar! Por qué piensas eso? No te he demostrado que te importo? – se crispó y yo me arrepentí de lo que había dicho.



Era verdad, me había comportado como una niña inmadura. Ellos me habían salvado, si quisieran hacernos daño ya nos lo habrían hecho. Pero él tenía que comprenderme, me acaba de enterar que eran mafiosos. ¡Mafiosos!



-Edward, no me comprendes. Todos los días no me encuentro con gente de la mafia. Estoy aterrada sabes? Tú no lo entiendes – le dije bajito. Él se calmó, pero ahora se mostraba más distante.



-Sí Bella, esto es un mundo cruel. A mí me gustaría no pertenecer a esto, irme a otro país y empezar otra vida. Pero no puedo, toda mi familia está metida aquí. Pero eso no justifica que puedas comportarte así sabes? – me miró a los ojos y ví que le había molestado mucho.



-Bueno, y qué querías que hicieras? Aplaudirte o qué? – otra vez empezamos a discutir y sin darnos cuentas nos acercamos el uno al otro.



-Pues sí, eso estaría bien.



-Ni en tus sueños Edward – dije y me quedé mirando sus labios. Estábamos solos en el jardín y creció un impulso en mí. Me lancé a sus labios. Devoré su boca con fiereza. Él me correspondió el beso en seguida. Nuestras lenguas luchaban para tomar el control, pero ninguna ganaba. Solté un gemido antes las sensaciones.



-Chicos! Ya estamos en casa! – gritó una grave voz desde la casa.



-Han llegado mis padres – me miró a los ojos, yo estaba confundida. No sé lo que vio pero dijo – Esto no debería haber pasado.



Yo asentí, aunque no estaba de acuerdo con él. No había sido un beso romántico ni dulce, como se ven en las películas. Pero a mí me había encantado y no estaba arrepentida para nada. Edward entró deprisa a la casa y yo le seguí con la cabeza gacha. Habíamos empezado la mañana estupendamente bien, pero la cosa se había puesto cada vez más fea entre nosotros. Suspiré.



-Alice – llamé a mi hermana cuando entré – Debemos irnos – ella asintió. Yo quería marcharme de aquí, seguir con nuestra vida. Seguir como antes.



-No podéis iros ahora – dijo una señora guapísima, ella vio nuestra confusión – Soy Esme, la madre de los chicos. Rosalie me ha contado todo y mi marido Carlisle y yo querríamos hablar con ustedes – nos ofreció una sonrisa cálida.



-Pero es que tenemos que irnos – dijo Alice nerviosa. Lo que no queríamos era quedarnos aquí con una pila de mafiosos, mientras otros mafiosos puede que nos estuvieran buscando.



-Deberíais hablar con ellos – dijo Jasper y subió con Edward las escaleras. El último me dio una mirada extraña, entre fría y cálida.



-Vale. Pero después nos dejarán irnos de acuerdo? – ella asintió así que le seguimos.



-Tranquila Bella, pronto estaremos en casa – susurró Alice en mi oído y le cogí la mano sonriendo, esperando que fuera todo verdad.

2 comentarios:

maryuri_nature dijo...

hayyy gracias, por fin gracias ana me encanto, gracias gracias.
wauuu ya se besaron, asi me gusta jaja pero edward porque se puso asi??, sera que piensa que por ser mafioso nadie lo puede querer?? hay ojala se mejoren las cosas rapido entre ellos
gracias ana me encanto porfa no te demores tanto en publicar el proximo
pero de todas formas yo espero con paciencia, me encanto
saludos desde colombia

..//((^aLexcullen^))//::.. dijo...

aaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!! hay anita sabes es realmente raro que la gente me haga gritar de emoción je je pero es que hay dios te quedo wowww volado de la barda genial simplemente genial estupendo, así me gusta que Bella tome el control de las cosas y deje medio aturdido a Ed digo ya era hora de que el la deslumbrara no???? je je y grax mi anita presiosa por la dedicatoria... y si tienes razon me encanta demaciado la historia je je cuidate muchooooooooo o por cierto te dejo mi correo sale grax
ferchita_angelike@hotmail.com
te kiero bay

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Firmemos todos para que S.M. escriba Sol de Medianoche:D
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